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Precios y encargos.

Trabajo en la República Argentina. Cuando en este país la inflación es muy alta solemos atar nuestros precios a la cotización del dólar. Por lo cual se me hace difícil recordar exactamente cuánto dinero a valor de hoy fue vendida cada pieza. Además yo suelo fijar el precio de cada espada por parámetros que no siempre pueden apreciarse en una foto, así que suele haber variación de precio para espadas visualmente parecidas. En general mis espadas son ligeramente más económicas que una fabricada por Albion.  Las espadas de estilo japonés son más caras pero no he vendido ninguna por encima de los 4000 dólares.

Cada espada que hago es única. No tengo modelos. No copio todo y no creo que pudiera de intentarlo. No suelo hacer réplicas exactas. No es mi intención repetir algo que es el fruto de sueños y limitaciones ajenas. Yo tengo mis propios sueños y limitaciones. Y son las que pongo en cada una. Todas mis espadas son funcionales acorde a las funciones que quiero que cumplan. En general las construyo de manera muchísimo más robusta que las originales. Aún cuando las medidas sean de una pieza antigua en general uso resinas epoxi, aceros, materiales en general y tratamientos térmicos en particular que supera ampliamente cualquier cosa posible antes del siglo XX.

No quiere decir eso que mis espadas sean mejores. Porque el diseño muchas veces no es fácil de superar. Muchas espadas antiguas tienen balances insuperables, filos perfectos, puntas reforzadas, puños ergonómicos que suelen superar lo que se me ocurre o lo que copio con la información fragmentaria que uno a veces tiene.

No tomo encargos. Hago la espada que me viene en gana y la vendo como puedo, por aquí, por mi página de facebook (https://www.facebook.com/ccespadas?fref=ts) o por mail (ccespadas@hotmail.com) a todos aquellos que en algún momento me preguntaron si tenía algo.

El tiempo normal en que vendo una espada publicada es 24 hs. El tiempo máximo de espada publicada es de 10 días.

 

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Spatha germánica

 

10961762_10205975186759606_2095539538_nEste tipo de espada es muy del siglo VI y VII. Tal vez algo posterior también. Ésta en particular tiene una hoja sencilla en 5160 pero pulida con piedras a mano. Los biseles son bruñidos con piedras naturales, un grano 1200 más o menos. La idea era hacer algo con una terminación diferente. La empuñadura es de ciervo axis (el tipo de ciervo con cuernos más densos, justo al sanbar indio) y latón. El pomo, o capucha es de bronce fundido por mí. Está muy afilada y tiene una vaina de madera de haya

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cuchillo germánico vendido

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Aunque parece un sax no lo es. Es un poco anterior. Es un tipo de cuchillo romano-germánico muy común. Lo hice con una pieza de damasco para katana. Es un patrón laminado universal hecho por Manuel Tacus. Lo forjé, lo estiré y lo hice cuchillo connun cabo de ébano y virola y terminal en bronce que fundi a partir de cobre y estaño. Es un bronce con más del veinte por ciento de estaño asi que es muy brillante. Mucho más que el latón vulgar ( cobre con zinc) que vemos en todo lo que hoy llamamos bronce. Creo que se nota que es de un amarillo más claro.
La hoja tiene un grosor de mas de cinco mm y 22 cm de hoja.  Es grande.

Hice varios de estos. Vendo éste en 1500 pesos. Los que saben del mercado se darán cuenta de que es un muy buen precio por un damasco de esas capas.

Agrego algo más: Como estos cuchillos son tan genéricos y andan también como sax, mi idea al hacerlos era que terminaran en manos de recreacionistas. No sólo porque son de material sobrante y por ende económicos sino también porque la vaina es algo sencillo que está al alcance de un chico que recién empieza, si tiene un poco de ganas, y porque el cabo liso permite customizarlo con un tallado. El ébano es además una madera muy fácil de trabajar. Así que ésa es la consigna: que le hagan vaina y que se animen a retocarlo.

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Spatha vendida

Es una spatha más o menos del siglo I. La hoja está basada en una de las de Newstead.

Las piezas de madera de la empuñadura son de teca. No tienen más tratamiento que aceite de lino. Es una madera imputrescible muy resinosa.

Las piezas de bronce no son de latón comercial común. Son de bronce al estaño hecho por mí. La idea era hacer algo con un color diferente. En persona es muy evidente que son otro material.

El puño es de ciervo axis de color natural.

La hoja es 5160 templada a unos 55Rc.

No pesa nada. LA hoja afina de 6 mm a 3mm pero lo hace muy rápido así que a 5cm de la empuñadura ya tiene solamente 4 mm.

Una palabra más para la piexa de bronce donde se remacha la espiga: Es muy raro ver una reproducción de espada romana que tenga esa pieza con una forma más o menos realista. En mi caso la hice con el cuello algo más grande. En las originales es muy fino porque la espiga en la zona del remachado es muy muy delgada. La verdad es que me dió miedo. Así que me tomé esa licencia y dejé la espiga a 5 mm de diametro en el punto del remachado.

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Mucho trabajo

Hace aproximadamente un año que no tomo nuevos encargos. Desde entonces solamente trato de ponerme al día con los que ya tengo. Inclusive he devuelto algunas reservas para cancelar el pedido o para no sentirme tan obligado  a cumplir con tiempos que me son imposibles.

Los encargos que mantengo, que son la mayoría, los mantengo al precio en que fueron pactados, sin importar la depreciación causada por la inflación de estos tiempos. Lo aclaro porque mucha gente me ofreció renegociar el costo final creyendo que el problema pasaba por ahí. Pero no es así: los precios son los que se hablaron. Aunque mañana no valga nada ese número.

El problema es que cada vez tardo más para hacer las cosas porque trato de hacerlas mejor.

Cuando empecé en este oficio una espada me llevaba menos de una semana. Alguien la encargaba y el mes siguiente la tenía. Mientras trataba de mejorar más gente fue acercándose con intenciones de tener una espada mía. Y esa combinación, a lo largo del tiempo, llevó a que un día me diera cuenta de  que una expectativa optimista de entrega implicaba años.

Ninguna espada merece ser esperada años. Ésa es mi opinión.

No quiero trabajar así.  En cuanto entregue lo que debo no volveré a tomar encargos.  Haré lo que se me venga en gana y se venderá terminado.

“Quiero una espada como las de los templarios/cruzados”

Uno de los pedidos imposibles más comunes que en este oficio se reciben es el de los que quieren una espada “templaria” o de “cruzadas”.

El problema es que no hay espadas específicas que puedan asociarse a alguna cruzada o a alguna de las órdenes guerreras de la época.

O casi.

La historia es como sigue:

Hacia fines del s XIV Jerusalén se encontraba firmemente en las manos de los musulmanes y la única casa nobiliaria europea que podía pretender su trono era la de los Lusignan que a la sazón tenían Chipre en su poder.  Desde allí soñaban con algún día liderar una cruzada que les devolviera esas tierras y recobrar la gloria pasada. Chipre no era precisamente un reino rico, el dominio que ejercían estos nobles franceses sobre la población griega no era ni muy querido ni muy respetado y hasta el puerto  estaba bajo la amenaza de ser tomado por los genoveses.

Para colmo de males los turcos preparaban una invasión.

En consecuencia cuando un joven llamado Pedro asumió el mando de la casa la situación no era  auspiciosa. Para sorpresa de todos Pedro, en vez de preparar la defensa de su isla, decidió que mejor  era el ataque y lanzó una expedición preventiva al continente tomando a los turcos por sorpresa al defender un puerto que , habiendo pertenecido al Reino Armenio de Cilicia, declaró su preferencia por la casa de Lusignan. No le fue mal.

Esto enfureció a los turcos que lanzaron su esperada invasión pero Pedro recibió la ayuda de los caballeros de la orden de san Juan de Rodas (los hospitalarios) , algo del Papa y hasta de algunos piratas cristianos. Así que la invasión turca no solo fue rechazada sino que Pedro pudo incluso hacer varios raids sobre las costas musulmanas en busca de botín.

Tal vez fueron estas primeras aventuras exitosas las que lo ilusionaron  con al antiguo sueño de la cruzada. El caso es que se lanzó a recorrer Europa buscando apoyo cosechando más felicitaciones que caballeros. Pero se le prometieron  los hospitalarios y algunos  nobles impresionados por el entusiasmo del joven.

Como pudo armó un cuerpo expedicionario de 120 naves que partió de Rodas y, entendiendo que no era posible aspirar a la ciudad santa, atacó en cambio Alejandría donde tomó la ciudad y la saqueó a placer. Quiso seguir hasta el Cairo pero los caballeros europeos se opusieron.

No hubo más remedio que empacar todo lo de valor e irse.

Esta aventura no tuvo más consecuencias que algunas sanciones económicas que tomó el sultán del CAiro contra los mercaderes cristianos así que el papa Urbano le pidió a Pedro que hiciera las paces con el sultán o que al menos se dejara de joder. Pero Pedró aún pretendía más y le quedaban unos meses de mercenarios pagados por lo que siguió atacando costas musulmanas hasta que se terminó el contrato con los mercenarios.  Venecia, algo preocupada por sus negocios con Damasco, llegó a indemnizarle a Pedro los preparativos de una de sus expediciones con la condición de que la cancelara.

El mundo andaba bien sin necesidad de cruzados acuchillando gente, por lo que parece.

Forzado por las cirscunstancias Pedro de Lusignan inició conversaciones de paz con el sultán del Cairo, pero  no parece que llegaran a gran cosa porque los ataques y rapacerías siguieron.

Hasta que un buen día Pedro descubrió que tanto tiempo había pasado en expediciones que su esposa buscó consuelo entre los nobles locales. Pedró se lo tomó bastante a mal y los empezó a perseguir por cualquier razón. Cuando se propuso ejecutar a algunos a causa de una discusión concerniente a unos perros de caza tres nobles perdieron la paciencia. Se le metieron una noche por la ventana y lo cosieron a puñaladas mientras dormía.

Los tratados de su sucesor con el sultán fueron más duraderos.

Hasta aquí la historia grande, la historia pequeña de las espadas empieza ahora.

Mucho tiempo después un viejo sultán turco de Istabul murió y lo sucedió su hijo adolescente. Cuando al joven le mostraron los palacios y fortalezas del reino notó el estado lamentable en que estaba el Arsenal. Ordenó que lo limpiaran, que lo pintaran bien y que exhibieran en él las mejores piezas. Las que estuveran muy tomadas por el moho o que no fueran interesantes habrían de ser vendidas como chatarra.

Al mismo tiempo un barco veneciano llegaga al puerto turco con esperanzas de comerciar y obtener grandes beneficios de vuelta en Venecia. Pero lamentablemente una plaga se declaró en la ciudad y el capitán no quiso arriesgarse a cargar cosas que pudiesen llevar la peste a casa. Se conformó con comprar la chatarra que vendió el arsenal y zarparon.

Ya en Venecia el capitán quiso vender las espadas, cascos y armaduras viejas que había obtenido pero no hubo ningún interesado. Acabó vendiendo todo como hierro viejo. Los cascos terminaron casi todos como ollas. Pero las espadas empezaron largos viajes de mano en mano por toda Europa.

Acorde a las constumbres turcas cada una de ellas tenía grabado la fecha y lugar donde habían sido tomadas y quién las había donado al arsenal así que en s XX cuando los coleccionistas empezarona hallarlas pudieron leer que muchas de ellas estaban fechadas en Alejandría, que habían sido donadas al Arsenal de esa ciudad en fechas que iban desde la expedición de Pedro a la delos tratados posteriores a su muerte.

¿Qué quiere todo eso decir?

Pues que tenemos una cantidad considerable de espadas, agrupadas en 4 tipos fundamentales, que pertenecieron a la cruzada de Alejandría o a tiempos muy cercanos. Espadas de cruzados, tal vez alguna de ellas perteneciente a los caballeros hospitalarios. Algunas hasta tienen grabadas las cruces propias de la Orden de San Juan de Rodas.

De esas espadas hay varios tipos, como dijimos, pero uno en particular me llamó la atención. Son hojas largas de filos paralelos muy finas en la punta. Como enormes machetes de doble filo. Un gran pomo las balancea. No son espadas ágiles pero se pueden usar a una mano y debieron ser devastadoras desde arriba de un caballo.

Nunca terminé ninguna de las que encaré. No tengo el tiempo. Solamente armé una, una de mano y media, porque no quería hacerla muy cercana a ninguna en particular sino solamente explorar la posibilidad de hacer una espada de 1600 gramos y que aun fuera manejable.

Los pomos de casi todas estas espadas son de bronce, así que ese materíal usé. En la foto puede verse sin el cuero final puesto y con otra hoja similar de un lado y del otro una hoja de otro tipo también común en ese grupo.

Como la idea era ver hasta donde se puede llevar este diseño la espada no sólo tiene 57 Rc largos sino que también está bien encastrada en la guarda y remachada la espiga a un tamaño que es más del doble de lo históricamente usual.

Es un tipo XIII de Oakeshott de 1600 gramos de peso y 85 cm de hoja pero con el centro de gravedad a solo 10 cm de la guarda lo que la hace manejable a pesar de su enorme volumen.

debajo del hilo hay dos cachas de jacarandá de Bahía que le robé a mi colega Manuel Tacus. No se ve pero si alguien tiene una duda puede acercársele a él, recordarle el tema y ver cómo se pone a llorar.

También está muy afilada. La hoja similar que se encuentra a la izquierda (hecha con el mismo acero SAE 5160 y más o menos las mismas medidas ) se usó para todas estás pruebas

 

Espadas medievales

Son dos que hice con la idea de forjar a la medida casi exacta. También tenía intención de llevarlas a la máxima dureza posible sin sacrificar fortaleza. Eso implica que son pesadas. Eran para mí, para andar rompiedo muebles viejos, cortando botellas de plástico, deforestando la pampa  y actividades análogas. Pero ocurre que poco antes de terminarlas y de tanto forjar  terminé por joderme el codo y tengo una epicondilitis crónica. ASí que ya no quiero ni verlas en casa para no tentarme.

Son hojas Geibig I o sea sin canal y las empuñaduras son Petersen A y B o sea las únicas asociables a ese tipo de hoja primitiva (es un decir).

Una de ellas (La B) tiene incluso marcas de la forja en el fuerte. Así de cerca estuvo la forja de la forma final. Las hojas entran, como debe ser, en la guarda. Pero no de cualquier manera. Entran en casi toda la guarda. La B entra 8mm enteros en la guarda y la A no tiene más de 2mm de fondo. No es muy probable que se aflojen nunca. Están todas rellenas de epoxi líquido además. Así que pueden meterse bajo el agua que no habrá óxido dentro nunca.

Contraguarda y pomo ajustan de la misma sobredimensionada manera. Ambas espigas están remachadas. Son todo lo indestructibles que puede pedirse a mi ciencia hoy por hoy. Las hojas tienen entre 58 y 60 rc (La A fue medida extensivamente, la B no, pero la templé con los mismos ciclos).

La A dejó este casco-crash dummy de la siguiente manera:

La B , ya después de la consulta con el traumatólogo así que los golpes fueron menos dedicados, ni se dignó a desafilarse

La A tiene empuñadura de incienso, hilo y cuero. La B tiene empuñadura de teca de la India (que pagamos a precio de oro con Manuel Tacus) anillas de yute y cuero

Teca e incienso son dos maderas con un denominador común: no se pudren.

La B mostrando la teca y la sangre que me sacó afilando.

Son largas, más de 80 cm y pesadas. La A pesa unos 1300 gr. La B algo más de 1400 gr. Es el límite para una espada de ese tipo. Hay alguna original más pesada pero se trata de bichos raros, no es la media que anda por los 1200.

El espesor de las hojas es casi de 6 mm y se afinan hacia la punta hasta 3,5  aproximadamente.

La A tiene la vaina del post de “Cómo hacer una vaina”. Es haya española, recubierta de lino marrón y con un aplique de cuerno. No está terminada. La B tiene una vaina sin terminar de pino paraná sin nudos y de veta perfecta. Pero no tiene terminado el exterior , es todavía una “caja” para uardar una hoja que está muy afilada y pesa bastante asi que es potencialmente muy peligrosa.

Están pulidas con piedra. Es un grano grueso, un 220. Sin embargo la terminación rústica no quiere decir que estén mal hechas. Los planos son eso: planos. Porque están hechos con cuidado como se ve en el reflejo o haciendo correr una luz sobre ellas.

Hojas de 80 cm de largo planas, sin huevos, sin patinadas. No muchos cuchillos de la cuarta parte de la longitud pasan esa prueba.

Aquí los dibujos de Petersen

Es todo. Se vevdieron.