Skip to content

Spatha germánica

 

10961762_10205975186759606_2095539538_nEste tipo de espada es muy del siglo VI y VII. Tal vez algo posterior también. Ésta en particular tiene una hoja sencilla en 5160 pero pulida con piedras a mano. Los biseles son bruñidos con piedras naturales, un grano 1200 más o menos. La idea era hacer algo con una terminación diferente. La empuñadura es de ciervo axis (el tipo de ciervo con cuernos más densos, justo al sanbar indio) y latón. El pomo, o capucha es de bronce fundido por mí. Está muy afilada y tiene una vaina de madera de haya

10959135_10205975188199642_904747643_n

 

10965420_10205975187319620_1590646211_n

10568770_10205963836755863_1412457482_n

10961780_10205975187799632_1454597879_n

Anuncios

cuchillo germánico vendido

km1[1]

Aunque parece un sax no lo es. Es un poco anterior. Es un tipo de cuchillo romano-germánico muy común. Lo hice con una pieza de damasco para katana. Es un patrón laminado universal hecho por Manuel Tacus. Lo forjé, lo estiré y lo hice cuchillo connun cabo de ébano y virola y terminal en bronce que fundi a partir de cobre y estaño. Es un bronce con más del veinte por ciento de estaño asi que es muy brillante. Mucho más que el latón vulgar ( cobre con zinc) que vemos en todo lo que hoy llamamos bronce. Creo que se nota que es de un amarillo más claro.
La hoja tiene un grosor de mas de cinco mm y 22 cm de hoja.  Es grande.

Hice varios de estos. Vendo éste en 1500 pesos. Los que saben del mercado se darán cuenta de que es un muy buen precio por un damasco de esas capas.

Agrego algo más: Como estos cuchillos son tan genéricos y andan también como sax, mi idea al hacerlos era que terminaran en manos de recreacionistas. No sólo porque son de material sobrante y por ende económicos sino también porque la vaina es algo sencillo que está al alcance de un chico que recién empieza, si tiene un poco de ganas, y porque el cabo liso permite customizarlo con un tallado. El ébano es además una madera muy fácil de trabajar. Así que ésa es la consigna: que le hagan vaina y que se animen a retocarlo.

km2[1]

km3[1]

km1[1]

xpost-23694-125988598804.jpg.pagespeed.ic.XNJVZ8LF1q[1]

Spatha vendida

Es una spatha más o menos del siglo I. La hoja está basada en una de las de Newstead.

Las piezas de madera de la empuñadura son de teca. No tienen más tratamiento que aceite de lino. Es una madera imputrescible muy resinosa.

Las piezas de bronce no son de latón comercial común. Son de bronce al estaño hecho por mí. La idea era hacer algo con un color diferente. En persona es muy evidente que son otro material.

El puño es de ciervo axis de color natural.

La hoja es 5160 templada a unos 55Rc.

No pesa nada. LA hoja afina de 6 mm a 3mm pero lo hace muy rápido así que a 5cm de la empuñadura ya tiene solamente 4 mm.

Una palabra más para la piexa de bronce donde se remacha la espiga: Es muy raro ver una reproducción de espada romana que tenga esa pieza con una forma más o menos realista. En mi caso la hice con el cuello algo más grande. En las originales es muy fino porque la espiga en la zona del remachado es muy muy delgada. La verdad es que me dió miedo. Así que me tomé esa licencia y dejé la espiga a 5 mm de diametro en el punto del remachado.

spa1 spa2 spa3 spa4 spa5

Mucho trabajo

Hace aproximadamente un año que no tomo nuevos encargos. Desde entonces solamente trato de ponerme al día con los que ya tengo. Inclusive he devuelto algunas reservas para cancelar el pedido o para no sentirme tan obligado  a cumplir con tiempos que me son imposibles.

Los encargos que mantengo, que son la mayoría, los mantengo al precio en que fueron pactados, sin importar la depreciación causada por la inflación de estos tiempos. Lo aclaro porque mucha gente me ofreció renegociar el costo final creyendo que el problema pasaba por ahí. Pero no es así: los precios son los que se hablaron. Aunque mañana no valga nada ese número.

El problema es que cada vez tardo más para hacer las cosas porque trato de hacerlas mejor.

Cuando empecé en este oficio una espada me llevaba menos de una semana. Alguien la encargaba y el mes siguiente la tenía. Mientras trataba de mejorar más gente fue acercándose con intenciones de tener una espada mía. Y esa combinación, a lo largo del tiempo, llevó a que un día me diera cuenta de  que una expectativa optimista de entrega implicaba años.

Ninguna espada merece ser esperada años. Ésa es mi opinión.

No quiero trabajar así.  En cuanto entregue lo que debo no volveré a tomar encargos.  Haré lo que se me venga en gana y se venderá terminado.

“Quiero una espada como las de los templarios/cruzados”

Uno de los pedidos imposibles más comunes que en este oficio se reciben es el de los que quieren una espada “templaria” o de “cruzadas”.

El problema es que no hay espadas específicas que puedan asociarse a alguna cruzada o a alguna de las órdenes guerreras de la época.

O casi.

La historia es como sigue:

Hacia fines del s XIV Jerusalén se encontraba firmemente en las manos de los musulmanes y la única casa nobiliaria europea que podía pretender su trono era la de los Lusignan que a la sazón tenían Chipre en su poder.  Desde allí soñaban con algún día liderar una cruzada que les devolviera esas tierras y recobrar la gloria pasada. Chipre no era precisamente un reino rico, el dominio que ejercían estos nobles franceses sobre la población griega no era ni muy querido ni muy respetado y hasta el puerto  estaba bajo la amenaza de ser tomado por los genoveses.

Para colmo de males los turcos preparaban una invasión.

En consecuencia cuando un joven llamado Pedro asumió el mando de la casa la situación no era  auspiciosa. Para sorpresa de todos Pedro, en vez de preparar la defensa de su isla, decidió que mejor  era el ataque y lanzó una expedición preventiva al continente tomando a los turcos por sorpresa al defender un puerto que , habiendo pertenecido al Reino Armenio de Cilicia, declaró su preferencia por la casa de Lusignan. No le fue mal.

Esto enfureció a los turcos que lanzaron su esperada invasión pero Pedro recibió la ayuda de los caballeros de la orden de san Juan de Rodas (los hospitalarios) , algo del Papa y hasta de algunos piratas cristianos. Así que la invasión turca no solo fue rechazada sino que Pedro pudo incluso hacer varios raids sobre las costas musulmanas en busca de botín.

Tal vez fueron estas primeras aventuras exitosas las que lo ilusionaron  con al antiguo sueño de la cruzada. El caso es que se lanzó a recorrer Europa buscando apoyo cosechando más felicitaciones que caballeros. Pero se le prometieron  los hospitalarios y algunos  nobles impresionados por el entusiasmo del joven.

Como pudo armó un cuerpo expedicionario de 120 naves que partió de Rodas y, entendiendo que no era posible aspirar a la ciudad santa, atacó en cambio Alejandría donde tomó la ciudad y la saqueó a placer. Quiso seguir hasta el Cairo pero los caballeros europeos se opusieron.

No hubo más remedio que empacar todo lo de valor e irse.

Esta aventura no tuvo más consecuencias que algunas sanciones económicas que tomó el sultán del CAiro contra los mercaderes cristianos así que el papa Urbano le pidió a Pedro que hiciera las paces con el sultán o que al menos se dejara de joder. Pero Pedró aún pretendía más y le quedaban unos meses de mercenarios pagados por lo que siguió atacando costas musulmanas hasta que se terminó el contrato con los mercenarios.  Venecia, algo preocupada por sus negocios con Damasco, llegó a indemnizarle a Pedro los preparativos de una de sus expediciones con la condición de que la cancelara.

El mundo andaba bien sin necesidad de cruzados acuchillando gente, por lo que parece.

Forzado por las cirscunstancias Pedro de Lusignan inició conversaciones de paz con el sultán del Cairo, pero  no parece que llegaran a gran cosa porque los ataques y rapacerías siguieron.

Hasta que un buen día Pedro descubrió que tanto tiempo había pasado en expediciones que su esposa buscó consuelo entre los nobles locales. Pedró se lo tomó bastante a mal y los empezó a perseguir por cualquier razón. Cuando se propuso ejecutar a algunos a causa de una discusión concerniente a unos perros de caza tres nobles perdieron la paciencia. Se le metieron una noche por la ventana y lo cosieron a puñaladas mientras dormía.

Los tratados de su sucesor con el sultán fueron más duraderos.

Hasta aquí la historia grande, la historia pequeña de las espadas empieza ahora.

Mucho tiempo después un viejo sultán turco de Istabul murió y lo sucedió su hijo adolescente. Cuando al joven le mostraron los palacios y fortalezas del reino notó el estado lamentable en que estaba el Arsenal. Ordenó que lo limpiaran, que lo pintaran bien y que exhibieran en él las mejores piezas. Las que estuveran muy tomadas por el moho o que no fueran interesantes habrían de ser vendidas como chatarra.

Al mismo tiempo un barco veneciano llegaga al puerto turco con esperanzas de comerciar y obtener grandes beneficios de vuelta en Venecia. Pero lamentablemente una plaga se declaró en la ciudad y el capitán no quiso arriesgarse a cargar cosas que pudiesen llevar la peste a casa. Se conformó con comprar la chatarra que vendió el arsenal y zarparon.

Ya en Venecia el capitán quiso vender las espadas, cascos y armaduras viejas que había obtenido pero no hubo ningún interesado. Acabó vendiendo todo como hierro viejo. Los cascos terminaron casi todos como ollas. Pero las espadas empezaron largos viajes de mano en mano por toda Europa.

Acorde a las constumbres turcas cada una de ellas tenía grabado la fecha y lugar donde habían sido tomadas y quién las había donado al arsenal así que en s XX cuando los coleccionistas empezarona hallarlas pudieron leer que muchas de ellas estaban fechadas en Alejandría, que habían sido donadas al Arsenal de esa ciudad en fechas que iban desde la expedición de Pedro a la delos tratados posteriores a su muerte.

¿Qué quiere todo eso decir?

Pues que tenemos una cantidad considerable de espadas, agrupadas en 4 tipos fundamentales, que pertenecieron a la cruzada de Alejandría o a tiempos muy cercanos. Espadas de cruzados, tal vez alguna de ellas perteneciente a los caballeros hospitalarios. Algunas hasta tienen grabadas las cruces propias de la Orden de San Juan de Rodas.

De esas espadas hay varios tipos, como dijimos, pero uno en particular me llamó la atención. Son hojas largas de filos paralelos muy finas en la punta. Como enormes machetes de doble filo. Un gran pomo las balancea. No son espadas ágiles pero se pueden usar a una mano y debieron ser devastadoras desde arriba de un caballo.

Nunca terminé ninguna de las que encaré. No tengo el tiempo. Solamente armé una, una de mano y media, porque no quería hacerla muy cercana a ninguna en particular sino solamente explorar la posibilidad de hacer una espada de 1600 gramos y que aun fuera manejable.

Los pomos de casi todas estas espadas son de bronce, así que ese materíal usé. En la foto puede verse sin el cuero final puesto y con otra hoja similar de un lado y del otro una hoja de otro tipo también común en ese grupo.

Como la idea era ver hasta donde se puede llevar este diseño la espada no sólo tiene 57 Rc largos sino que también está bien encastrada en la guarda y remachada la espiga a un tamaño que es más del doble de lo históricamente usual.

Es un tipo XIII de Oakeshott de 1600 gramos de peso y 85 cm de hoja pero con el centro de gravedad a solo 10 cm de la guarda lo que la hace manejable a pesar de su enorme volumen.

debajo del hilo hay dos cachas de jacarandá de Bahía que le robé a mi colega Manuel Tacus. No se ve pero si alguien tiene una duda puede acercársele a él, recordarle el tema y ver cómo se pone a llorar.

También está muy afilada. La hoja similar que se encuentra a la izquierda (hecha con el mismo acero SAE 5160 y más o menos las mismas medidas ) se usó para todas estás pruebas

 

Espadas medievales

Son dos que hice con la idea de forjar a la medida casi exacta. También tenía intención de llevarlas a la máxima dureza posible sin sacrificar fortaleza. Eso implica que son pesadas. Eran para mí, para andar rompiedo muebles viejos, cortando botellas de plástico, deforestando la pampa  y actividades análogas. Pero ocurre que poco antes de terminarlas y de tanto forjar  terminé por joderme el codo y tengo una epicondilitis crónica. ASí que ya no quiero ni verlas en casa para no tentarme.

Son hojas Geibig I o sea sin canal y las empuñaduras son Petersen A y B o sea las únicas asociables a ese tipo de hoja primitiva (es un decir).

Una de ellas (La B) tiene incluso marcas de la forja en el fuerte. Así de cerca estuvo la forja de la forma final. Las hojas entran, como debe ser, en la guarda. Pero no de cualquier manera. Entran en casi toda la guarda. La B entra 8mm enteros en la guarda y la A no tiene más de 2mm de fondo. No es muy probable que se aflojen nunca. Están todas rellenas de epoxi líquido además. Así que pueden meterse bajo el agua que no habrá óxido dentro nunca.

Contraguarda y pomo ajustan de la misma sobredimensionada manera. Ambas espigas están remachadas. Son todo lo indestructibles que puede pedirse a mi ciencia hoy por hoy. Las hojas tienen entre 58 y 60 rc (La A fue medida extensivamente, la B no, pero la templé con los mismos ciclos).

La A dejó este casco-crash dummy de la siguiente manera:

La B , ya después de la consulta con el traumatólogo así que los golpes fueron menos dedicados, ni se dignó a desafilarse

La A tiene empuñadura de incienso, hilo y cuero. La B tiene empuñadura de teca de la India (que pagamos a precio de oro con Manuel Tacus) anillas de yute y cuero

Teca e incienso son dos maderas con un denominador común: no se pudren.

La B mostrando la teca y la sangre que me sacó afilando.

Son largas, más de 80 cm y pesadas. La A pesa unos 1300 gr. La B algo más de 1400 gr. Es el límite para una espada de ese tipo. Hay alguna original más pesada pero se trata de bichos raros, no es la media que anda por los 1200.

El espesor de las hojas es casi de 6 mm y se afinan hacia la punta hasta 3,5  aproximadamente.

La A tiene la vaina del post de “Cómo hacer una vaina”. Es haya española, recubierta de lino marrón y con un aplique de cuerno. No está terminada. La B tiene una vaina sin terminar de pino paraná sin nudos y de veta perfecta. Pero no tiene terminado el exterior , es todavía una “caja” para uardar una hoja que está muy afilada y pesa bastante asi que es potencialmente muy peligrosa.

Están pulidas con piedra. Es un grano grueso, un 220. Sin embargo la terminación rústica no quiere decir que estén mal hechas. Los planos son eso: planos. Porque están hechos con cuidado como se ve en el reflejo o haciendo correr una luz sobre ellas.

Hojas de 80 cm de largo planas, sin huevos, sin patinadas. No muchos cuchillos de la cuarta parte de la longitud pasan esa prueba.

Aquí los dibujos de Petersen

Es todo. Se vevdieron.

Vainas para espadas medievales

Hace un tiempo hice una vaina para una espada basada en el tipo A de Petersen (más o menos del final del s VIII). Se trata de un tipo relativamente complejo de vaina medieval porque las que vendrían luego son más sencillas. Variaciones de este tipo de vaina se ven desde el s VI al IX. Parece ser que después ya son de dos valvas sencillas recubiertas de cuero o lino.

En principio hay elegir madera. Para eso es necesario saber que hay dos tipos básicos de corte de tablas: radial y tangencial.

 

El de arriba es el “corte tangencial” o “corte en flor” (porque las vetas se ven como una flor). El de abajoa  la derecha es “corte radial” o “rayado” (porque las vetas se ven como rayas ). El de abajo a la izquirda, en cambio es el famoso “corte de mierda” que no es lo uno ni lo otro y suele no servir para nada. Pero a veces es lo únicoque tenemos.

El corte afecta la manera en que la madera se deforma. La mayor parte de la deformación ocurre en sentido perpendicular a los anillos de crecimiento. Esto implica que una madera de corte tangencial se deforma mucho mas hacia arriba o abajo que hacia los lados. Eso es útil para la mayoría de las aplicaciones porque esa deformación, siendo en el sentido del espesor limitado de la tabla, se puede corregir. En el corte radial la deformación que tenemos es hacia los lados y esto es catastrófico para el aprovechamiento de la madera dentro de una estructura o un mueble.

De ahí que la mayor parte de las tablas estén cortadas de manera tangencial. Pero en la vaina de una espada las deformaciones que tememos son hacia los lados ya que, por la misma estructura hueca que tiene es poco probable que se defome en el plano de filo a filo. Asì es que termina siendo preferible tener una tabla de corte radial aunque sea más difícil de conseguir.

Qué madera elegir no es una cuestión tan compleja. Una madera blanda de vetas derechas y poco resinosa es lo mejor. Los cedros que se consiguen en Argentina son resinosos y terminan manchando la hoja, además de tener un olor fuerte. Mis preferidas son marupá, haya europea, lenga, pino Paraná sin nudos, etc.

Una vez ubicada una tabla que cumpla esos requisitos lo ideal es abrirla al medio para hacer las dos valvas. Si la tabla se muy fina pueden cortarse las dos valvas  una la lado de la otra.

¡Pero no de cualquier manera!

Lo primero que hay que entender cuando encaramos un trabajo de madera es que siempre es mejor viruta que aserrín. Hay que tratar de hacer todo haciendo viruta. Para ello hay que entender cómo funciona el corte de la madera. La madera se corta mejor para un lado en particular. El gráfico intenta explicarlo

Y ojalá todo fuera así de simple pero si la veta es paralela al plano de la tabla podemos encontrar zonas de la misma cara con diferente sentido de corte. Lo mismo si la veta se dobla en varios sentidos (“veta revuelta”)

Cuando cortamos dos valvas de una sola tabla hay que tratar de que al menos  los filos queden para el mismo lado de manera de que cuando la vaina esté armada cada canto tenga el mismo sentido de corte de madera. Porque si no pasamos el cepillo, mientras que una valva queda bien, la otra se rompe. Y como trabajaremos con un borde muy fino una rotura asi puede ser catastrófica.

Si trabajamos con madera derecha la cortamos y la armamos solo teniendo en cuenta el sentido de corte. Si trabajamos con madera ligeramente torcida podemos cortar las dos valvas gruesas y desbastarlas hasta que quedan derechas. Si no hay material para desbastarlas entonces no hay mas remedio de armarla procurando que ambas caras tengan la deformación de manera opuesta, para que se mantenga derecha. Hay que aunar eso al sentido de corte.

Cómo se deduce: usar materia prima buena ahorra mucho esfuerzo.

Ahora bien, una vez que conocemos nuestra tabla, que nos costó tanto encontrarla y ya aprendimos a quererla, es hora de marcar las piezas a cortar.


Esta vaina sigue, más o menos, un patrón que puede encontrarse las del siglo VI al VIII y es el más complejo. Las posteriores son más sencillas.

Consta de vaina propiamente dicha y tapa.

Primero marcamos la tapa. Es la misma forma de la hoja mas dos o tres mm de cada lado. Hay que agregar un poco de material para la punta, por si una vez terminada queremos recortarla .

La mejor manera de marcar una silueta más grande que la hoja en sí es marcar dos siluetas dela hoja desfasadas, como se muestra.

Con la tapa cortada y cepillada un poco a medida hacemos lo mismo pero esta vez usando la pieza de madera en vez de la hoja. En consecuencia la hoja entra en la tapa, la tapa entra en la vaina. Pero esta vez el margen puede ser algo mayor. Digamos 5mm

 

Advertencia: Si la hoja de la espada es asimétrica hay que marcar una silueta que sea la suma de ambos lados o la espada no entrará de un lado!!!.

El siguiente paso es cortar la silueta de la tapa de manera de que entre dentro de la vaina. Cuánto debe entrar dependerá de que tan gruesas sean las valvas inicialmente pero alcanza con 4mm de profundidad.

 

Aquí dentro es donde meteremos la hoja. Y nos quedará un solapamiento de una valva (lo que llamaré “vaina”) sobre la otra (que llamaré “tapa”).

 

Ahora sí, marcamos la madera para cavar el lugar donde entrará la hoja

 

Ayuda marcar las líneas de los biseles. Yo desbasto el grueso con un router o fresadora de mano y termino con formón o gubia.

 

Este formón está hecho con una lima vieja, doblada y afilada. Se aprecia la cantidad de viruta.

Ahora tenemos tallada  la concavidad que parece que contiene la hoja (Cuidando de dejar chatos unos 2mm alrededor del borde interno de la vaina porque ahí es donde se pega una valva con la otra).

Para comprobar que el ajuste sea correcto rayamos la hoja con lápiz y la presentamos, luego la sacamos y vemos dónde quedó la vaina manchada.

 

En esos lugares continuamos trabajando con el formón. Cuando las manchas son en casi toda la vaina, es decir cuando la vaina se ajusta más o menos bien a toda la hoja sin rozarla con ninguna protuberancia, entonces tenemos que tener algo que se ve así

 

Notar que alrededor de toda la concavidad hay unos 2mm de madera chata donde apoyará la tapa.

Ahora es tiempo de hacer lo mismo con la tapa.

Tenemos que lograr que con la vaina sujeta con prensas suavemente o con un hilo enrrollado se pueda meter y sacar la hoja con facilidad, sin trabarse, de ambos lados y aún en el caso de meterla medio torcida.

Cuidado que la vaina es más grande en días de humedad y más chica en dias secos y calurosos. Y ni te cuento cuando le pegó el sol un rato porque la dejaste en el jardín mientras hacías el asado o Harald Hardrada no se decide a atacar hasta pasado al mediodía. Así que siempre es más seguro floja que apretada. Pero apretada es más lindo. Una solución es hacer el ajuste final con las piezas bien secas de pasar una noche en un lugar caliente de la casa. 

Cuando se consigue eso si la vaina que queremos simular es posterior al s IX lo ideal es pegarla y ya. Si no, pues hay que hacerle un forro. Por eso debemos dejar el ajuste mucho mas suelto. O poner el forro de manera que cubra la zona de apoyode la tapa y de esa manera queda automáticamente ajustada la diferencia. Pero por alguna razón loca no lo hice así en esta vaina.

El forro es lino o lana. Hoy por hoy lana pura hay poca. Lino puro no hay. Digan lo que digan en la sedería las telas de hoy en día distan de las antiguas. Así que conviene usar algo que parezca un pedazo de tela antigua.

Nada de colores chillones ni un millón de nudos por cm cuadrado. Algo basto de entramado simple. Yo encontré una tela de tapicería bastante primitiva que me gustó.

La pegué con vinílico pero creo que mejor hubiera sido pegamento de contacto.

 

Una vez pegadas lo ideal es desbastar la vaina hasta lograr que la parte más gruesa sea menor que la  guarda. Y que se vaya afinando hacia la punta. Un solo cm de espesor en la punta es cerca de lo máximo que se puede permitir. Más que eso no tenemos vaina, tenemos una caja para guardar la hoja .

La vaina debe seguir la forma y el estilo de la hoja. Dependiendo la época podemos dejarla de sección ovalada, hexagonal, romboidal, etc. Pero siempre tiene que tener una forma grácil que sea fiel a la hoja que guarda, no un sarcófago para enterrar la espada.

 

Como se ve en la foto el solapamiento de la vaina sobre la tapa no es de mucho mas de 2mm de ancho pero asegura que el filo no se mete en la unión entre valvas. Un método similar se usa en las vainas de espadas japonesas.

El recubrimiento puede ser de lino, cuero o una combinación de ambos.

Una manera es la siguiente:

 

Para este estilo hay una buena cantidad de evidencia gráfica

 

Sin embargo las variantes de recubrimeinto son algo a lo que voy a dedicar un artículo separado.

FAQ:

“¿Tanto lío sólo para el alma de madera de una vaina? ”

Pues sí. Claro que siempre pueden hacerse las cosas de una manera más precaria ¿Pero por qué? La mayoría de las cosas que hay que hacer son nada más que un conjunto de elecciones y hacerla de otra manera en realidad trae  complicaciones. Puede usarse una lijadora para dar la forma. Pero nos llenamos de serrín y es fácil pasarse y arruinarlo todo. Puede hacerse un hueco cuadrado y que entre la hoja y listo, después de todo es un tipo de hoja muy plano. Pero cuando se meta la hoja es posible que entre torcida un buen trecho y se note, o que quede poco materialpara hacerla finita y ajustada ala hoja. En fin, todas las claudicaciones se pagan caro y terminan siendo contraproducentes cuando uno tiene que despuñés ir agregando trabajo y materiales en el recubrimiento.

“¿Estamos seguros de que se hacía así?”

No. En principio no me queda claro hasta qué punto las dos valvas se pegaban o si todo lo sujetaría el recubrimiento. Hay unas vainas para sables del norte de África que son solo una valva y el recubrimiento de cuero solo sostiene la vaina de un lado. Constructivamente podría hacerse así con dos valvas sujetas solo con el cuero el lino de afuera.

“¿No queda débil de tan fina?”

No. Con el revestimiento correspondiente la vaina es más que suficientemnte fuerte para darle unos chirlos al crío de la casa o incluso a los perros más rebeldes. Se lo puedo garantizar.

“Tengo una madera que encontré en el fondo de casa que es así y asá ¿Se puede usar?”

No sea ratón y compre madera nueva.  La madera vieja del mueble del abuelo tiene olor a humedad y ese olor no se va nunca nunca nunca.

¿Que hago si me quedó muy apretada?

Aceite de lino con trementina en la hoja. Se pone la hoja y se deja en un lugar seco y caliente de la casa. Un día o más. Pero cada vez que se seque puede que aprete un poco.